La propuesta parece clara: una marca conocida, un local que puede abrirse pronto y un modelo que ya opera en otras ciudades. Antes de pagar por incorporarse, conviene transformar esa presentación comercial en preguntas sobre documentos, obligaciones y riesgos.

Adquirir una franquicia implica revisar cómo funcionará la relación durante varios años. La cuota inicial es sólo una parte de la decisión. Importan también el territorio, el suministro, el apoyo prometido, los pagos futuros y lo que ocurrirá si el negocio no resulta como se esperaba.

Una franquicia combina marca y forma de operar

El artículo 245 de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial vincula la franquicia con una licencia escrita de marca y la transmisión de conocimientos técnicos o asistencia técnica para operar de manera uniforme conforme a los métodos del titular [1].

En la revisión, separa qué derecho de marca se concede y qué sistema se recibirá. Pide que los documentos expliquen qué puedes usar, para qué actividad y con qué límites. Una presentación atractiva no reemplaza esa identificación.

La información previa necesita tiempo de revisión

El mismo artículo exige proporcionar información sobre el estado de la empresa al menos treinta días antes de celebrar el contrato, en los términos reglamentarios [1]. No reduzcas ese periodo a una formalidad de firma: sirve para examinar la propuesta y resolver preguntas antes de asumir obligaciones.

El artículo 124 del Reglamento de la misma Ley, publicado en el DOF el 28 de abril de 2026, desarrolla esa obligación [2]. Para revisar la propuesta, pide al menos estos datos:

  • Los conceptos y montos que pagarás al franquiciante (fracción V).
  • La asistencia técnica y los servicios que debe proporcionar (fracción VI).
  • El territorio donde operará la franquicia (fracción VII).
  • Los montos generales de los pagos y los tiempos de retorno de inversión (fracción XII).
  • Cuántas unidades son propias y cuántas franquiciadas (fracción XIII).
  • Cuántas unidades se han abierto, reubicado, traspasado y cerrado (fracción XIV).

El historial de cierres y traspasos ayuda a examinar lo que ha ocurrido en la red. Contrástalo con las proyecciones comerciales y pide aclaraciones sobre los datos recibidos.

Conserva la versión recibida, su fecha y los anexos. Si después cambia la propuesta, identifica qué documento se sustituyó. Así, abogado, contador y futuro operador pueden revisar la misma información.

La falta de veracidad tiene consecuencias concretas. El artículo 245 permite exigir la nulidad del contrato y reclamar los daños y perjuicios ocasionados. Este último reclamo puede ejercerse durante un año desde la celebración; después, conforme a ese artículo, sólo queda la demanda de nulidad [1].

Territorio y canales de venta

Pide un plano o una definición que permita entender dónde podrás operar. Después pregunta cómo se relaciona esa zona con los demás canales: otras unidades de la red, ventas digitales, entregas a domicilio y cuentas corporativas.

No supongas exclusividad por la distancia con el local más cercano. Si se ofrece protección territorial, revisa su alcance, duración y condiciones. Un ejemplo práctico ayuda: si la marca vende en línea a un cliente de tu zona, ¿qué tratamiento tendrá esa operación? La respuesta debe poder encontrarse en los documentos.

La inversión completa y los pagos futuros

Arma una hoja de revisión propia que distinga cuota inicial, adecuaciones del local, equipos, inventario, capital de trabajo y pagos periódicos. Compárala con los documentos de la propuesta. Anota qué cifra es un presupuesto, qué obligación está definida y qué rubro todavía depende de una cotización.

Pregunta cómo se calculan las regalías o contraprestaciones y qué conceptos integran su base. Revisa también plazos, reportes y consecuencias del retraso. Una proyección de rentabilidad debe conservar sus supuestos: ubicación, ventas, costos y participación del operador. No la trates como una garantía de ingresos.

Suministro, capacitación y asistencia

Una promesa de acompañamiento se entiende mejor cuando tiene contenido concreto. ¿Qué incluye la capacitación inicial?, ¿quién participa?, ¿hay costos adicionales?, ¿cómo se solicita apoyo después de abrir? Pide que se distinga lo incluido de lo opcional.

Haz el mismo ejercicio con el suministro. Identifica si habrá proveedores obligatorios, cómo se notifican cambios y qué procedimiento se aplicará ante una falta de inventario. El artículo 246 exige un contrato escrito y contempla, entre otros temas, territorio, inversión, inventarios, pagos, capacitación, supervisión y terminación [1].

Renovación, modificaciones y salida

Lee la relación completa, desde el inicio hasta su cierre. Revisa vigencia, condiciones de renovación, causas de terminación y obligaciones posteriores. Si se prevén cambios de imagen o equipos, pregunta cómo se comunicarán y quién asumirá su costo.

Si piensas vender el negocio a un tercero, revisa autorizaciones, documentos y efectos sobre el contrato y el local. El artículo 247 limita la injerencia del franquiciante a garantizar los estándares de administración e imagen pactados [1].

Su segundo párrafo contempla cambios societarios como fusión, escisión o transmisión de acciones. Regula el supuesto en que cambian características personales del franquiciatario que el contrato consideró determinantes para celebrar la franquicia. Antes de negociar la operación, pide revisar si esa condición existe en tus documentos.

También conviene distinguir la venta de activos de la transmisión de acciones. Según el artículo 246, al terminar el contrato no tienes obligación de vender tus activos al franquiciante o a quien designe, salvo pacto en contrario. Tampoco debes transmitirle acciones de tu sociedad ni hacerlo socio en ningún momento, salvo que así se haya pactado [1]. Busca expresamente esas cláusulas.

Para una terminación anticipada, el artículo 249 exige atender las causas y los procedimientos convenidos. La terminación o rescisión unilateral sólo procede en los supuestos legales: contrato por tiempo indefinido o causa justa. Incumplir esas reglas puede dar lugar a las penas convencionales pactadas o, en su lugar, a indemnización por daños y perjuicios [1].

Al cerrar, identifica qué usos de marca deben cesar y qué materiales se devuelven. La obligación de confidencialidad del artículo 248 continúa después de terminado el contrato [1].

Un expediente antes de decidir

Para la revisión jurídica reúne información precontractual, proyecto de contrato, anexos, identificación de las partes, documentación de la marca y la propuesta económica. Añade las promesas comerciales que hayan influido en tu decisión y pregunta si quedaron incorporadas al acuerdo.

IMPI cuenta con un trámite de inscripción de licencia de uso o franquicia [3]. Conviene revisar su pertinencia dentro del expediente; no debe confundirse con una aprobación de rentabilidad del negocio.

En QP Abogados podemos revisar la estructura contractual y señalar qué asuntos necesitan aclararse antes de la firma. Llevar las preguntas al papel permite decidir con una visión más completa de la inversión y de la relación que se está aceptando.

Este contenido es informativo. La revisión de una franquicia requiere estudiar sus documentos y las circunstancias concretas de las partes.

Fuentes

  1. Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, artículos 245 a 249
  2. Reglamento de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, artículo 124. DOF, 28 de abril de 2026
  3. IMPI: inscripción de licencia de uso o franquicia